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Reflexiones

ACERCA DE LA CELEBRACION DEL DIA DEL BIBLIOTECARIO: BREVE REFLEXION  E IDEA A PROPONER.

Por: Leonardo Nieves Cruz

       e-mail: lnieves@citmahlg.holguin.inf.cu

Enmarcada entre varías y muy significativas efemérides de amplia repercusión en nuestro país, como son el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada 5 de junio; el aniversario de la creación del   Ministerio del Interior en Cuba, 6 de junio; y el Día del Jurista, que se conmemora el día 8, se encuentra una no menos significativa e importante fecha que, en ocasiones, debemos reconocerlo, pasa un tanto inadvertida en los medios de difusión masiva, e incluso por algunos directivos de centros docentes y organizaciones académicas y empresariales: me refiero al Día del Bibliotecario Cubano, que se celebra en nuestro país cada 7 de junio.

Como es conocido, se conmemora este día, en honor a Antonio Bachiller y Morales, uno de los más prestigiosos intelectuales de la época colonial cubana, nacido el 7 de junio de 1812, cuya fértil obra intelectual resulta esencial en cualquier intento de estudiar la cultura cubana. A Bachiller y Morales se deben, entre otros innumerables aportes, la compilación de las dos primeras bibliografías descriptivas que se conocen en las letras y en la ciencia cubanas, denominadas, la primera, “Catálogo de libros y folletos publicados en Cuba desde la introducción de la imprenta hasta 1840”, y la segunda, “Publicaciones Periódicas: Catálogo Razonado y Cronológico hasta 1840”. Por ello se le conoce como el Padre de la Bibliografía Cubana.

Si bien no dispongo de todo un estudio informétrico para confirmar que la celebración del Día del Bibliotecario Cubano a veces pasa un tanto inadvertida, no dándosele la relevancia que, considero, debía tener tal efeméride, me atrevo a plantear que al menos los medios de difusión masiva no se refieren a ello con la fuerza y los argumentos que debieran. Tampoco se aprovecha la fecha para elevar suficientemente el reconocimiento social de este profesional, aún en muchas de las mismas instituciones donde laboran.  Lo anterior lo sustento con los siguientes planteamientos:

  1.  Si revisamos los periódicos de varios años correspondientes a días próximos al 7 de junio es fácil comprobar  que apenas se publica  una pequeña nota  referida  a la fecha, o ninguna, en varios años. Por ejemplo, en este año 2006 solamente  el periódico Trabajadores publicó una pequeña nota  de 5 párrafos cortos el lunes 5 de junio, titulada “Este miércoles: Día del bibliotecario”. Llama la atención que la nota concluye con el siguiente párrafo: “Los bibliotecarios cubanos, muchas veces desde el anonimato, han contribuido extraordinariamente a lo largo de estos años al enriquecimiento espiritual de sus compatriotas. Seguirán haciéndolo.”  Pero es que esa misma nota es anónima, no tiene pie de autor; por otra parte: ¿no se le pudo dedicar mayor espacio, argumentar con una entrevista o un trabajo dedicado a uno de los tantos bibliotecarios o gestores de información destacados que tenemos en el país…? , ¿por qué insistir tanto en el anonimato habiendo tan excelentes ejemplos que mostrar de profesionalidad, entrega, resultados científicos, e incluso patriotismo, en esos profesionales…?

2.  Por su parte, el diario Juventud Rebelde publica en honor a la fecha, el mismo día 7, un trabajo denominado “Manuscrito de dos siglos” en el que el autor hace referencia sólo a cómo con la publicación de la edición facsimilar de un  manuscrito histórico publicado en 1797 “la Biblioteca Nacional José Martí recuerda el Día del Bibliotecario.” Si bien dicha edición es un hecho muy importante, necesario, loable, en el texto del artículo se hace total referencia al valor histórico del documento, a la historia en sí. ¿Y la labor de los bibliotecarios que trabajaron para que esa edición fuera posible, por qué se soslaya, justo en ese día…?

3.   Pero Trabajadores y Juventud Rebelde al menos algo publicaron. Granma y el semanario provincial ¡Ahora!, no publicaron nada en este año, referido a dicha efeméride. A las antes citadas, sí.

4.    El citado semanario ¡Ahora!, en su edición del 10 de julio, ni en otras posteriores de este 2006,  no incluyó ni siquiera un breve comentario sobre la entrega del Premio Provincial “Juan Albanés”, ceremonia de alto nivel de reconocimiento a profesionales de destacada trayectoria en el sector bibliotecario e informativo. Y Holguín es la única provincia que tiene establecido tal Premio. Hay que reconocer que el canal de televisión y la radio locales sí hicieron  referencia a ello.

5.  La entrega del prestigioso Sello Conmemorativo Antonio Bachiller y Morales (se denomina así: “sello”), organizada con mucho amor, sí, por los compañeros de ASCUBI y SOCICT nacionales, no deja de ser tampoco una ceremonia, casi íntima, al no trascender a los medios nacionales de difusión. No hay dudas de que es una distinción  nacional, alta, para cualquier profesional del sector, pero: ¿por qué entonces no convertirlo y tratarlo como un Premio Nacional, al igual que los restantes premios nacionales que se entregan en el país con la mayor divulgación por los medios, incluidas las relaciones nominales de los propuestos o premiados…?

6.   En un trabajo publicado en el periódico Granma en julio del pasado 2005, a cargo de Iris Armas, titulado “Nuevos profesionales del Periodismo”, se hace referencia a la graduación de más de un centenar de jóvenes egresados de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana que forman parte de los nuevos planes de estudio de Periodismo y Comunicación Social. En el artículo se argumenta que “esas disciplinas y la de Bibliotecología y Ciencia de la Información se unen a la estrategia de fomentar una nueva cultura y crear capacidades para desarrollar incesantemente el conocimiento.”  Y se ofrecen las cifras: de los 106 graduados, 22 son de Periodismo, 24 de Comunicación Social y 60 de Bibliotecología y Ciencia de la Información. Entonces, ¿por qué justamente titular el trabajo “Nuevos profesionales de periodismo”…?  (Significo que el aporte a esta reflexión, particularmente,  la hizo, en mi clase, el alumno Armando Bauzá Calzadilla,  de tercer año por curso libre de la carrera,  quien me suministró, incluso, el artículo de marras).

7.   En lo personal, dispongo de incontables testimonios (expresados verbalmente) de decenas de bibliotecarios que argumentan cómo en muchas de las instituciones en las que están enclavadas sus bibliotecas o centros de información apenas se les felicita en ocasión del Día del Bibliotecario.

 Por ello, considero que si bien en nuestro país existe toda una política establecida de reconocimiento social a los trabajadores en sentido general, en el caso del bibliotecario, de su reconocimiento social, puede hacerse aún mucho más.  El incremento de la difusión y de la percepción de su labor es una necesidad, un reto. Bien lo merece.

Primera idea de lo que pudiera ser una propuesta, a propósito del tema.

Coincido con la Dra.C. Gloria Ponjuán, en que “el bibliotecario es un profesional de información. Su evolución obliga a la actualización permanente y a ofrecer servicios informativos con mayor valor agregado. La sociedad moderna hace que no sólo se maneje información en las bibliotecas, no obstante, las bibliotecas aún ocupan un rol indiscutible en las escuelas, en las universidades, en las empresas y centros de investigación. La información forma parte de la vida de las personas”.

Pero, sobre esa base,  retomo una tesis que traté de argumentar en esta misma publicación  (nr 1, sep. 2005, sección Reflexiones), mediante la cual pretendo sustentar que todo bibliotecario es un profesional de información, pero no todo profesional de información es bibliotecario. De acuerdo a esto y a las ya harto argumentadas diferencias entre Bibliotecología y Ciencia de la Información, más algunos de los argumentos antes expuestos, propongo que se comience a valorar por los profesionales, ejecutivos y organizaciones del sector, por las instancias correspondientes del movimiento sindical cubano, y las direcciones que correspondan, la posibilidad de evaluar la propuesta de celebración de, además del Día del Bibliotecario, el Día del Profesional de Información, o del Gestor de Información. Sobre esta propuesta,  pudiera dar más argumentos, si los editores me lo permiten. ¿Y Usted, amigo lector, qué opina?, ¿Cuál es su reflexión?

 
 

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